Santiago, esta primavera ha sido particular, porque es la primera primavera de tu vida y para mí también es la primera en mi vida contigo fuera de mi cuerpo…quiero que caminemos juntos a descubrirla.
Algunas fotos
La Florida, mi Mamá y tu abuela Santiago es uno de las personas más presentes durante toda mi vida. No voy a contar aquí todo lo que he vivido con ella o siquiera intentar escribir lo que ella es en mi vida, porque para mí eso es algo grabado dentro de mi corazón y porque yo sé bien que tu lo percibirás solo a través del tiempo, sin necesidad de mediar palabras.
La cosa es que hoy mi mami partió en viaje. La fuimos a despedir al taxi que la llevaría el aeropuerto y de ahí a una playa al norte con unas amigas “de la tercera edad”. Tomamos desayuno con ella y como si supieras que tal vez la mañana de hoy sería una de las últimas mañanas en su casa con ella aquí, tú quisiste reírte mucho con ella, hacerle muchos calanes para agradecer, pienso yo, todo este tiempo juntos.
No es fácil vivir con los otros, ese vivir se convierte a veces en un re-vivir otros momentos, y en cada una de esas veces no somos los mismos, estamos en otras coas, con otros intereses y por eso cada tiempo compartido nos muestra una nueva verdad.
Volver al lugar de origen tampoco es tan sencillo, te reencuentras con los otros y también contigo, con lo que eras antes de partir, con el que eres ahora y lo mejor, creo yo, con aquello que siempre has sido, aquello rebelde que siempre vuelve aparecer.
Este tiempo en que tu abuela una vez más, como siempre abrió sus brazos para acogerme y esta vez contigo y el Jorge para mí es un tiempo precioso, un tiempo más de compartir con ella, un tiempo más de saber porque la elegí a ella y no a otra para que fuera mi madre.
Y ella se fue, yo se que con la pena de que cuando vuelva ya no va escuchar cotidianamente tus risas y llantos, tus ratos de alegría y cansancio, tus gateos apurados por el pasillo, sus ganas de volver a casa solo para sentir tu olor, para ver tu desorden desparramado por su casa generosa, tu concentración por cada cosa que encuentras en el suelo.
Ella partió en viaje como símbolo del nuestro que se apronta por estos días, donde por fin Santiago Emilio entrara a una casa que será suya, en su país y donde escribirá sus primeros anos de vida.
Lo que dejamos en este último día en la casa de la Flori fue este tiempo de fines de verano, otoño y principios de invierno, el tiempo que sostuvo tu cuerpo en tu movimiento, tu crecimiento, tu autonomía de pequeño solcito maravilloso que tú eres mi Eleonoro.
Y a ti Flori mía quiero agradecerte, quiero decirte que te quiero con la fuerza de cada una de las olas que tu veras en estos próximos ocho días y que cuando vuelvas a falta de esta intensa cotidianeidad tendremos la alegría de la visita a solo 20 minutos a pie.
Este espacio que tu Papá y yo hicimos por ti y para ti también es un espacio intimo que compartimos con gente cercana, es un lugar para dejar señales de nuestra vida juntos…extraño! porque en este mundo moderno este “lugar” que creamos no se puede tocar, su virtualidad hace que este lugar sea como la memoria, intocable pero presente, dejando huella de cada momento.
Hace tiempo no dejaba una señal aquí, esperaba (como suelo hacerlo) el momento propicio. Cuando hago eso me doy cuenta que a veces piensas que lo mejor será esperar, pero luego de tanto esperar hay algo que te mueve a hacer, crear el momento para no seguir esperando algo que no puedes sentir de manera tan evidente. Y yo me dije que la noche de San Juan era un buen momento para dejar señal de las cosas que han pasado.
Tu mi Santiago tienes once meses, hace 4 dejaste Hyeres, la ciudad del castillo feudal al lado del mar Mediterráneo, para cruzar el océano y comenzar a escribir tu historia cerca del Océano Pacifico. Desde ese momento has experimentado cambios increíbles, transformaciones tan importantes, como solo es posible en los primeros momentos de la vida de un ser humano.
Tú dejaste la leche materna hace dos meses, en un tour de magia apreciaste las bondades de una vaca del periurbano de la ciudad, que un día iremos a conocer. Tú, Santiago descubriste en todo tu cuerpo la magia del desplazamiento, flecha de energía que convoca tu cuerpo entero para conducir el movimiento, el movimiento de tu corazón, de tu curiosidad, de tu concentración para aprender de este mundo que te rodea. Y ahora tú comienzas a familiarizar la verticalidad, la postura que definirá tu modo de pararte en la vida y yo soy feliz de asistir a cada uno de estos episodios fundamentales.
En pocos días más dejaremos la casa de tu abuela materna, es decir, mi Mamá. Hemos compartido cuatro meses de acomodo, de buscar el lugar, de hacer rutina, de comer a esta hora, de jugar a esta otra, de ir al parque, de bañarse, de esperar la llegada de tu papa.
La abuela Florida ha sido generosa, agradecida de poder verte, escucharte, mirarte. Y tal vez partiremos cuando ella parta en viaje y cuando vuelva comenzara otro momento para ella y también para nosotros.
Nosotros también hemos comenzado el movimiento, el cambio. Por estos días hemos estado muy juntos haciendo tramites, estamos como los pájaros que van y vienen buscando las ramas para hacer el nido. Y lo que me gusta es que en esto hemos estado los tres, más otros pájaros, nuestras familias extendidas ayudándonos. Esta familia que tu comienzas a reconocer y disfrutar, esos rostros que ya comienzan a ser familiares para ti.
Y entonces para esta noche de San Juan…para esta noche de San Juan, antigua fiesta celebrada en muchas partes del mundo agradeceremos el sol de este día y agradeceremos el deseo cumplido de estar juntos, viviendo….