domingo, 10 de marzo de 2013

Casi un año después



El tiempo vuela mi pequeño gusanito. Aquí en medio de la montaña, en la casa que por ahora nos alberga, yo intento resumirte nuestra vida.

Yo imagino cuando puedas leer esto. Yo veo tu capacidad de observar y recordar y a veces pienso que cuando leas estos escritos capaz que tengas la sensación de estar recordando…
Entonces como el tiempo vuela, yo te contaré como voló este año: todos estamos más grandes. Yo estoy más segura en mi rol de profesora.

Ahora de verdad soy la persona que dice como son las cosas en la sala, soy mucho mas amiga de todos mis alumnos y de toda la gente que está en el colegio. Así como pasa la zoología, la geografía, las fracciones por mi clase, veo como el mundo del colegio, del aprender te motiva y emociona.
Claro, tú me pides que por favor te compre uniformes de colegio cuando ya estés más grande y aun no es el momento de conversar sobre el colegio. 

Por ahora tú estás en tu kínder, con tus compañeros, jugando en el pozo de arena, escuchando y relatando cuentos, haciendo rondas y cantos…ya vendrá otro tiempo donde podremos hablar de cómo entiendo que la educación debe encontrar al niño y que por eso hacemos, con tu papa algunas elecciones, pero eso ser amas adelante.

La labor de profesora es bien demandante. Me paso exactamente lo mismo cuando descubrí lo que era ser dueña de casa. Hasta antes ser dueña de casa, era un oficio casi invisible y trivial…cuando me toco estar ahí todos los días, enfrentando el cotidiano de manera solitaria y con mucho que hacer, me puse a pensar en las miles de personas que hacen este trabajo anónimo, porque de normal, se hace trasparecerte, pero tan vital, tan necesario para que las casas funcionen con eso que se llama calor de hogar, porque también es cierto, que puede venir alguien a hacer el aseo y ayudarte (y eso es maravilloso), pero hay algo que solo aporta la dueña de casa. 

En fin, gran paréntesis para decirte que ahora sé un poco mas de qué se trata ser profesora, de ese acompañar al niño, de ese trabajo fino de observar, de tratar de desentrañar el misterio que es cada persona para ayudarlo a ser quien tiene que ser, para permitir las mejores condiciones para que se exprese lo que tiene que aparecer.

Este año debo hablar de botánica con mis alumnos y por esto juntos este verano hemos andado mirando flores y semillas. A ti te encantan las semillas y tienes un ojo único para ver donde están.  La otra vez yo miraba una semilla que me habías regalado y yo pensaba que una guagua es como una semilla, algo pequeño, que hay que cuidar para que crezca y que al mismo tiempo encierra un misterio tremendo…donde está mejor esa semilla, con mas luz o sombra con más o menos agua, qué tipo de tierra es mejor para ella, así mismo me hago preguntas en torno a esas semillas humanas, a mi cargo por este tiempo.

En todas estas cosas me inspiras claro, para mí es un acto científico de primera fuente ver tu desarrollo. Luego de los cuatro años que cumpliste el julio del 2012 aparece frente a mí un niño, ahora tu me hablas de cumpleaños con amigos, aparecen en nuestras conversaciones nombres y situaciones que involucran a los otros y yo veo que eres un niño socializando con el mundo. Quedan para los que estamos acá el ver tu personaje público, tímido y reservado y conocer tu lado casero, donde hacer escuchar fuerte tu opinión lo que trae nuevos desafíos para mí y tu Papá.

Una cosa buena es que hay cosas que son acuerdo para los tres; en primer lugar la alegría de estar en casa, aunque sea un día en tiempo de clases, hay un momento a la semana donde todo, el trabajo, la U, el colegio quedan fuera y estamos en esta casa de montana cocinando, cantando o jugando. Ahora en verano en la piscina, comiendo sandia. Esos momentos que nos hacen bien, que nos llevan al mundo de los sueños con alegría y que nos hacen despertar sonrientes también.

Ahora último también tuvimos un gran hito en nuestras vidas y es que compramos un auto. Un auto, que podría parecer algo muy material, pero que para mi es bien simbólico. Se trata de un auto que se tardo en llegar y representa un trabajo bien de equipo de hicimos con tu papa. Es además el primer auto nuevo en la vida de todos nosotros, es más grande y es de familia. Muy bonito. Lo pasamos muy bien andando en él escuchando música que nos gusta a todos.

Desde hace casi un año, nos encontramos a la Gladys para que nos ayudara. Fue bien rápido y casual como llego, porque a principios del año pasado buscábamos a alguien y de repente yo dejé un aviso en la portería, sin mucha esperanza, pero ese mismo día llego la Gladys y no se fue más. Te quedas con ella las tardes del martes y jueves cuando yo tengo reunión en el colegio. El resto de los días, pasa tu Papá y yo por ti y nos venimos a casa.

A raíz de esto este verano traté de ensayar una mayor independencia y salir a hacer cosas sola, pero tú me reordenaste que los dos estábamos de vacaciones, de modo que no había motivo por el cual tu tuvieras que quedarte con la Gladys… entonces reordenamos nuestra rutina y fuiste mi acompañante oficial en casi todo lo que tenía que hacer. Tomar el metro, la micro, ver como las personas hablan es algo que te fascina, luego llegas a casa y recreas todo esto  en juegos interminables, donde se reproducen conversaciones y situaciones que te tienen mucho rato ocupado, hasta que vuelvo a escuchar: Mamaaaaaa? Y llegas a preguntarme que qué vamos a hacer ahora.

En pocos días partiremos de vacaciones, iremos al norte, vamos a visitar lugares que tu no conoces, todos estamos contentos. El papa porque se pelo el lomo trabajando este enero,  tu y yo porque vamos juntos y vamos a acampar. El norte es una belleza Santi. Me trae el recuerdo de un viaje cuando yo tenía cerca de doce con mis papas y hermanas, esa vez fuimos hasta Iquique a ver la fiesta de una virgen…yo recuerdo esa ruta interminable, ese cielo enorme que no se acababa, esas estrellas de a miles, ese silencio sin fin…tengo muchas ganas de que vayamos hasta allá a re-descubrir estos paisajes contigo, a remirarlos con tus ojos, siempre maravillados, que siempre se sorprenden, que nos hacen recordar a mí y al Papá que las cosas más simples son las mas sorprendentes, si se miran con esos ojos llenos de amor y vida.

Por ultimo, tengo que decirte que tu Papá y yo hemos estado trabajando duro, porque somos muy diferentes y eso no es fácil, pero nos queremos mucho y eso nos anima y además te tenemos a ti, que hace que el querer ser una mejor persona, tenga el incentivo del noble espectador y porque siempre vale la pena avanzar, enfrentar lo que cuesta… de repente como respuesta a ese coraje la vida te premia con mas vida, con mas desafíos, con mas semillas misteriosas a desentrañar.
Te quiero “trop so much” mis ojos eternos.

Tu Mamá




miércoles, 22 de febrero de 2012

Fin del verano y recapitulación de los últimos 9 meses


Entonces mi pequeño, cada vez más grande, como te cuento todo lo que ha pasado en este tiempo?...voy a empezar como en una hipnosis desde ahora hacia atrás, hasta el último blog. Y entonces debiera partir diciendo que hoy 22 de febrero, han partido de casa dos amigos que viajan por el mundo entero. Una travesía que ellos empezaron hace menos de cuatro años, en una mañana de 18 de septiembre del 2008 cuando tu tenias apenas dos meses.

Florent y Aurelie partieron para cumplir un sueño, concretar un anhelo…y hoy termino su estadía en nuestra casa. Compartimos casi un mes juntos. Nos hablaron de sus historias a través del mundo, de Mongolia y sus terrenos planos, de la comida asiática, de Japón, del barco que atraviesa el océano, de los osos, de las rutas que no están hechas para andar en bicicleta…de las gentes y paisajes que ellos encontraron. Estos viajeros, estos aventureros se detuvieron en esta casa (en la que ya estamos hace casi 6 meses) para vivir un tramo de vida juntos. Hicimos cosas muy sencillas pero tan necesarias: preparar a comer, conversar, reírse, jugar.

Ellos parten al final de estas vacaciones, van rumbo al sur a descubrir un paisaje que me gustaría tanto ver, como lo es la tierra austral de Chile. Entonces a propósito de eso te cuento que este verano hemos estado compartiendo con mucha gente. Hemos estado en Algarrobo, cuando la ola te mojo entero y bueno tú ya sabes que el Océano Pacífico es una entidad que merece el mayor respeto. Y esto es otra muestra de cómo creces mi Santi. Antes ese mar “muy gaande” es ahora el mar y tú sientes que debes tener mucho cuidado con él.

También estuvimos en el sur, en el Parque Nacional Huerquehue, con la Carolina Costa. Y vimos cipreses que llevan largo tiempo en el bosque y una cantidad de estrellas que casi sentíamos que se venían encima y el lago y las cascadas. Y te cuento que a ti te encanta estar con gente. Te pone tan feliz, estar con los otros. Y yo veo que tu eres la luz de todos quienes te rodeamos; Yo veo que nadie puede dejar de sonreír cuando te mira, porque tu mi Santi, siempre estas sonriendo, y la sonrisa de los otros es un reflejo de tu corazón alegre.

Entonces aprovecho de decirte que a mediados de año descubriste otro  lugar para ir al jardín y que este lugar es el Micael, donde yo, tu Mamá soy “posesora” del cuarto año. Y tengo que decir entonces que para mí ha sido un regalo ver como la gente te quiere, como la gente que te cruza siempre se sonríe.

Fíjate Santi que los cambios no han sido pocos desde el ultimo blog. Tu Papá, ese hombre lindo que siempre se preocupa por ti, fue a Francia a defender su tesis, y yo digo que fue a defender algo más profundo, fue a defender algo de él mismo, fue a poner a prueba su coraje y desde que volvió se ha vuelto mas liviano, mas sonriente y que todavía cuando se despierta en las mañanas se siente tan contento de haber terminado eso y como que nos quiere más. Y yo siento que tu y yo estamos orgullosos de él y contentos de disfrutar de los beneficios de su tranquilidad.

Yo entré a trabajar a mediados del año pasado y hace mucho tiempo no lo hacía, entonces volver al trabajo, y más aún como profesora, para mí fue un gran desafío. Tú sabes que le enseño cosas a “mis” niños como tú les llamas y una de las cosas que me permite hacer este trabajo con el corazón es tu existencia.

Como yo soy tu Mamá, también le puedo dar a los otros y en eso estoy. Haciendo el ejercicio de dar a otros, y debo decir que esos otros no han sido solo los niños, también sus papas y mis colegas y aun me encuentro en las artes de equilibrar todas estas cosas nuevas porque han sido muchas y no fáciles.
Pero creo que en esta vuelta transformadora, hay más cosas que agradecer. Hemos ganado un doctor, una profesora, una tarde donde te cuida la abuela, otras donde viene la “Abu”, la ayuda de la Sra. Adriana, invaluable… y para mí la experiencia de ampliarme a otras cosas sin perder la oportunidad de verte, de estar contigo.

Nuestras dinámicas cambian y mi guata a veces se niega a partir en las mañanas, pero tu siempre me ayudas con tus parabienes: chao Mamá, que te vaya bien, cuida a tus niños, cuida a tus colegas, cuídate Mamá, hasta mas rato…y entonces yo me voy pensando que te tengo a ti, a tu Papá, mucha gente que quiero, que estamos sanos, que puedo hacer cosas  por otros, que cuando yo me voy tu me deseas lo mejor y siempre me pides que cuide a los otros y no puedo dejar de pensar Santiago que yo tengo la enorme fortuna de ser tu Mamá en este vida, de verte crecer, de tener esa sensación interna de que “sé” que en la noche creciste…entonces eso Santi yo nunca quiero olvidarlo, quiero que eso sea lo que me haga escribir cada día, tratando yo de ser una mejor persona para ti, para todos.

Sigo amándote tanto y tanto, como siempre desde el primer día.
Galia





jueves, 7 de abril de 2011

Los miércoles de este pedazo de año

Y tú también Mamá? – me pregunta Santiago cada vez que hablamos de los miércoles… ayy! Los miércoles, por ahora el “día” de la semana que ordena nuestras vidas.

Desde este año he retomado una actividad laboral. Hago clases en la universidad y me gusta mucho, me motiva esto de preparar algo durante una semana y luego compartirlo con un grupo de personas.

De otra parte los miércoles son esos días que una tarde nos separa a Santiago y a mí.

Hemos tenido suerte (como casi siempre) entonces encontramos a la Catalina, una chica joven y resuelta, que pareciera que siempre hubiese estado en nuestra casa. Se mueve segura y siempre sabe qué hacer.

Ella va a buscar a Santiago al jardín, bajan y repiten el ritmo de siempre: almuerzan, juegan, van al parque.

Mientras eso ocurre, yo hablo, hablo y hablo…de los ritmos del sueño, de la vigilia, de los ritmos biológicos…de puras cosas que he aprendido desde que el Santiago está en mi vida, de puros temas nuevos que el Santiago vino a instalar sobre el escritorio.

Armé un curso con las cosas que he aprendido a raíz del Santiago, entonces obvio hablo de la vida, de la vida cotidiana, de cosas simples, pero que cuando se vuelven conscientes, entonces son trascendentales. Pequeño y enorme al mismo tiempo. La esencia misma del Santiago.

Entonces el miércoles por la mañana cuando me despido de él, le digo: acuérdate, hoy viene la Cata… El Santiago mira hacia arriba, como hace siempre que quiere pensar, recordar algo: la Cata?-pregunta-.

Yo respondo: si, la Cata, es miércoles y yo voy a hacer clases. Entonces viene ella y después…Y después tú Mamá?- Interrumpe él- tú también Mamá?. Algo que yo interpreto como: no dejes de venir Mamá, es importante sabes?. Y yo confirmo: y yo también Santiago.

Yo también vengo volando a darnos los abrazos y besos atrasados, a leer los cuentos, a hacer el masaje, a reírse, a escuchar tu respiración que me anuncia tu entrada al mundo de los sueños…





martes, 8 de febrero de 2011

Extasiados de sol

Mia mama, muy gaaaaande! (mira mama, muy grande) me anuncia el Santiago en éxtasis por las olas del mar que vienen hacia nosotros.

El Santiago no da más de emoción, de adrenalina, mira el mar de lejos (le tiene mucho respeto) y se arranca antes de que el agua toque sus pies y después cuando esta tomado de mi mano o en brazos de su papa, la sensación de acercarse a esto tan grande que es el mar, supera cualquier otra cosa; gritos de júbilo, carcajadas, nervios.

Me mira y vuelve a decirme: muy gaande, pero con una cara de: no te das cuenta de cuan enorme es?. Tiene razón. Cuando estamos aca frente a este mar tan grande, me parece que la vida es un suspiro, que hay que estar alerta, saber donde estar parado para recibirla, no perder el tono, pero la cara del Santiago me dice también que junto a ello hay que tener pasión por esta vida, el arrojo de superar el miedo, vencerse cada vez, porque si bien hay que estar atento y cuidarse nunca hay que dejar de arriesgar y amar.

Y como si el mar supiera de esa alegría de vivir del Santiago deja que juguemos un rato en sus aguas gélidas. Tanto asi que después de un rato ya nos olvidamos del frio y corremos.
Y luego están las gaviotas y los bacos (barcos) un poco mas atrás. Y el sr de los cuchuflies…que felicidad el sr de los cuchuflis. Lo vemos y le decimos: caagello menga! (caballero venga!) y a veces nos tocan cuchuflies exquisitos y crocantes y otras unos bien latigudos, pero bueno estamos ahí, con el calor del sol, con la brisa fresca del mar, con arena por todas partes, con poca ropa acostados sobre la toalla, y nos damos abrazos y nos hacemos nanais y encontramos que por nada del mundo cambiaríamos estos días de verano donde nos extasiamos de sol, de mar y de vida.