Ahora que la brisa tibia se anuncia sobre nuestros rostros y las calles se han enfiestado de ciruelos, magnolios y de placidas flores de la pluma; ahora que el sol comienza su desplazamiento, siguiendo ese movimiento eterno para, esta vez, estar más cerca del sur, pintando de tonalidades rojas la ventana de nuestra cocina; ahora que las ventanas no están empañadas de humedad y los amaneceres comienzan a entibiar nuestra casa; ahora que los floristas perfuman la calle de fresias y que la chirimoyas se asoman en la feria, ahora llegó el momento en nuestro pequeño y encontró ese punto de equilibrio crucial donde te decides a caminar como humano.
Pienso que su forma de ser, sin duda está presente en esa forma de moverse. Estos pasos que escapan de tus piernas son la continuación de algo que se gestaba hace mucho tiempo. Que privilegio haber visto los preliminares!, la preparación, pero sobretodo la concentración en cada movimiento, la belleza de cada movimiento impulsada por las ganas de ir a descubrir. Yo vi cómo el Santiago se preparaba para gatear y vi cuando se lanzó en esa aventura y como ese momento anunciaba también los pasos de hoy.
Cada movimiento de este chico es un asunto íntimo con él mismo. Nadie lo invito a caminar, simplemente el 15 de septiembre, el Santiago se paro frente a mí y dio cuatro pasos, los primeros cuatro de los millones que le quedan por andar.
Santiago, esta primavera ha sido particular, porque es la primera primavera de tu vida y para mí también es la primera en mi vida contigo fuera de mi cuerpo…quiero que caminemos juntos a descubrirla.
Algunas fotos
Santiago, esta primavera ha sido particular, porque es la primera primavera de tu vida y para mí también es la primera en mi vida contigo fuera de mi cuerpo…quiero que caminemos juntos a descubrirla.
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