jueves, 7 de abril de 2011

Los miércoles de este pedazo de año

Y tú también Mamá? – me pregunta Santiago cada vez que hablamos de los miércoles… ayy! Los miércoles, por ahora el “día” de la semana que ordena nuestras vidas.

Desde este año he retomado una actividad laboral. Hago clases en la universidad y me gusta mucho, me motiva esto de preparar algo durante una semana y luego compartirlo con un grupo de personas.

De otra parte los miércoles son esos días que una tarde nos separa a Santiago y a mí.

Hemos tenido suerte (como casi siempre) entonces encontramos a la Catalina, una chica joven y resuelta, que pareciera que siempre hubiese estado en nuestra casa. Se mueve segura y siempre sabe qué hacer.

Ella va a buscar a Santiago al jardín, bajan y repiten el ritmo de siempre: almuerzan, juegan, van al parque.

Mientras eso ocurre, yo hablo, hablo y hablo…de los ritmos del sueño, de la vigilia, de los ritmos biológicos…de puras cosas que he aprendido desde que el Santiago está en mi vida, de puros temas nuevos que el Santiago vino a instalar sobre el escritorio.

Armé un curso con las cosas que he aprendido a raíz del Santiago, entonces obvio hablo de la vida, de la vida cotidiana, de cosas simples, pero que cuando se vuelven conscientes, entonces son trascendentales. Pequeño y enorme al mismo tiempo. La esencia misma del Santiago.

Entonces el miércoles por la mañana cuando me despido de él, le digo: acuérdate, hoy viene la Cata… El Santiago mira hacia arriba, como hace siempre que quiere pensar, recordar algo: la Cata?-pregunta-.

Yo respondo: si, la Cata, es miércoles y yo voy a hacer clases. Entonces viene ella y después…Y después tú Mamá?- Interrumpe él- tú también Mamá?. Algo que yo interpreto como: no dejes de venir Mamá, es importante sabes?. Y yo confirmo: y yo también Santiago.

Yo también vengo volando a darnos los abrazos y besos atrasados, a leer los cuentos, a hacer el masaje, a reírse, a escuchar tu respiración que me anuncia tu entrada al mundo de los sueños…





martes, 8 de febrero de 2011

Extasiados de sol

Mia mama, muy gaaaaande! (mira mama, muy grande) me anuncia el Santiago en éxtasis por las olas del mar que vienen hacia nosotros.

El Santiago no da más de emoción, de adrenalina, mira el mar de lejos (le tiene mucho respeto) y se arranca antes de que el agua toque sus pies y después cuando esta tomado de mi mano o en brazos de su papa, la sensación de acercarse a esto tan grande que es el mar, supera cualquier otra cosa; gritos de júbilo, carcajadas, nervios.

Me mira y vuelve a decirme: muy gaande, pero con una cara de: no te das cuenta de cuan enorme es?. Tiene razón. Cuando estamos aca frente a este mar tan grande, me parece que la vida es un suspiro, que hay que estar alerta, saber donde estar parado para recibirla, no perder el tono, pero la cara del Santiago me dice también que junto a ello hay que tener pasión por esta vida, el arrojo de superar el miedo, vencerse cada vez, porque si bien hay que estar atento y cuidarse nunca hay que dejar de arriesgar y amar.

Y como si el mar supiera de esa alegría de vivir del Santiago deja que juguemos un rato en sus aguas gélidas. Tanto asi que después de un rato ya nos olvidamos del frio y corremos.
Y luego están las gaviotas y los bacos (barcos) un poco mas atrás. Y el sr de los cuchuflies…que felicidad el sr de los cuchuflis. Lo vemos y le decimos: caagello menga! (caballero venga!) y a veces nos tocan cuchuflies exquisitos y crocantes y otras unos bien latigudos, pero bueno estamos ahí, con el calor del sol, con la brisa fresca del mar, con arena por todas partes, con poca ropa acostados sobre la toalla, y nos damos abrazos y nos hacemos nanais y encontramos que por nada del mundo cambiaríamos estos días de verano donde nos extasiamos de sol, de mar y de vida.