miércoles, 18 de marzo de 2009

Nueve meses dentro casi nueve fuera

Finalmente los tiempos llegaron Santiago. El día en que Santiago llegaba a Santiago. Tal como habíamos hablado, como tú habías escuchado, llegó ese tiempo, ese día donde llegaste al Chile de tus padres, al Chile que ahora también es tuyo.
Pasando todas nuestras etapas de viaje, la mañana del 26 de febrero te encontró con el sol del sur en lo alto y tú estabas bien para encontrarte con ese sol y con tu gente. Esa gente que te esperaba pegada a los vidrios, con carteles de colores, con los ojos bien abiertos para poder mirarte, como para recobrar el tiempo perdido. Esa gente que tú también reconociste y distinguiste entremedio de todos los que allí estaban. Entre la locura de los artistas de un festival, tú eras la estrella de un grupo de gente que te esperaba tanto, tanto, como cuando se espera una estrella. Una estrella de luz que te ilusiona, que te emociona y que cuando finalmente aparece sientes una alegría tan intensa, un amor tan profundo, un amor que siempre ha existido.
Los días han pasado raudos, estamos aquí instalados en la casa de tu abuela, desfilan ahora tíos, primos, abuelos…la gente que en la calle se dirige a ti, lo hace en otro idioma, te dicen otras cosas, pero a mí me parece que tu luz de oriente siempre está ahí presente, para sonreír, para que tus ojos se hagan chinitos en medio de una sonrisa.
Hemos recorrido los alrededores, hemos ido a la casa de tu primo Agustín…hemos ido a conocer el Océano Pacifico, patrimonio universal, tremendo, de olas insolentes y frías, de horizonte sin fin, de olor penetrante, te habrás acordado del Mediterráneo, calmo y hermoso susurro?
Hemos estado experimentando lo que es estar en la ciudad de los seis millones de habitantes, de los grados que no bajan de 25, de los perros en la calle sueltos y libres que quieren olerte y tú tienes tantas ganas de tocar, el zapallo más consistente, los dulces duraznos conserveros.
Quiero ir al zoológico contigo, es cierto los animales allí no están libres, pero los animales tienen un nobleza que nunca podría estar tras una jaula, se trata de una naturaleza libre, que yo siento que aun en un parque se puede apreciar.
Así se continúan los días, uno tras otro mientras preparamos poco a poco la búsqueda de un lugar para nosotros, para hacer una nueva llegada a nuestro hogar.
Han pasado tantas cosas mi dulce Santiago, tantas y la verdad es que se trata solo de nueve meses dentro y casi nueve afuera.

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