miércoles, 24 de junio de 2009

La noche de San Juan

Hoy es la noche de San Juan, la noche que antecede mi cumpleaños Santiago…

Este espacio que tu Papá y yo hicimos por ti y para ti también es un espacio intimo que compartimos con gente cercana, es un lugar para dejar señales de nuestra vida juntos…extraño! porque en este mundo moderno este “lugar” que creamos no se puede tocar, su virtualidad hace que este lugar sea como la memoria, intocable pero presente, dejando huella de cada momento.

Hace tiempo no dejaba una señal aquí, esperaba (como suelo hacerlo) el momento propicio. Cuando hago eso me doy cuenta que a veces piensas que lo mejor será esperar, pero luego de tanto esperar hay algo que te mueve a hacer, crear el momento para no seguir esperando algo que no puedes sentir de manera tan evidente. Y yo me dije que la noche de San Juan era un buen momento para dejar señal de las cosas que han pasado.

Tu mi Santiago tienes once meses, hace 4 dejaste Hyeres, la ciudad del castillo feudal al lado del mar Mediterráneo, para cruzar el océano y comenzar a escribir tu historia cerca del Océano Pacifico. Desde ese momento has experimentado cambios increíbles, transformaciones tan importantes, como solo es posible en los primeros momentos de la vida de un ser humano.

Tú dejaste la leche materna hace dos meses, en un tour de magia apreciaste las bondades de una vaca del periurbano de la ciudad, que un día iremos a conocer. Tú, Santiago descubriste en todo tu cuerpo la magia del desplazamiento, flecha de energía que convoca tu cuerpo entero para conducir el movimiento, el movimiento de tu corazón, de tu curiosidad, de tu concentración para aprender de este mundo que te rodea. Y ahora tú comienzas a familiarizar la verticalidad, la postura que definirá tu modo de pararte en la vida y yo soy feliz de asistir a cada uno de estos episodios fundamentales.

En pocos días más dejaremos la casa de tu abuela materna, es decir, mi Mamá. Hemos compartido cuatro meses de acomodo, de buscar el lugar, de hacer rutina, de comer a esta hora, de jugar a esta otra, de ir al parque, de bañarse, de esperar la llegada de tu papa.

La abuela Florida ha sido generosa, agradecida de poder verte, escucharte, mirarte. Y tal vez partiremos cuando ella parta en viaje y cuando vuelva comenzara otro momento para ella y también para nosotros.

Nosotros también hemos comenzado el movimiento, el cambio. Por estos días hemos estado muy juntos haciendo tramites, estamos como los pájaros que van y vienen buscando las ramas para hacer el nido. Y lo que me gusta es que en esto hemos estado los tres, más otros pájaros, nuestras familias extendidas ayudándonos. Esta familia que tu comienzas a reconocer y disfrutar, esos rostros que ya comienzan a ser familiares para ti.

Y entonces para esta noche de San Juan…para esta noche de San Juan, antigua fiesta celebrada en muchas partes del mundo agradeceremos el sol de este día y agradeceremos el deseo cumplido de estar juntos, viviendo….


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