martes, 1 de julio de 2008

Con las fases de la Luna

La luna nueva se instaló, esta acá con todo su misterio, con todas sus cosas gestándose.

El calendario dice que faltan 15 días. 15 días y la verdad es que estamos fuera del tiempo convencional. Veo, siento pasar los días y por ahora solo pienso en mi pequeño, en sus movimientos… lentos, precisos y alegres. Lo siento tranquilo, moviéndose por el agua, por la misma agua del océano que esta en su cuerpo, en el mío, en el de su padre. Son movimientos lentos y delicados de quien conoce su cuerpo y los límites de ese medio acuoso.
Pienso en mi condición de receptáculo y si a veces deseo algo, deseo que ocurra todo lo que tiene que suceder. Estar atenta para recibir la bendición de la naturaleza, para lo cual mi cuerpo es un instrumento. Que ocurra lo que tenga que ocurrir. Que el cuerpo no piense, que sienta, que bombeé la vida, como los animales cuando llega el momento de dar a luz. Que se abra todo, el espíritu, los ligamentos, las articulaciones, los corazones, que aquello que la luna nueva nos oculta se nos haga presente en la luna creciente para darle la bienvenida al dulce huésped de mi vientre.
A veces pienso que esa separación va a ser fuerte. Este tiempo me sirvió para ver como mi cuerpo, como mi espíritu, como el mundo que me rodea se transformo a mi alrededor, para dejar atrás una antigua vida. Y cada día que ha pasado, cada día que siento los movimientos del sol que llevo en el vientre, cada vez que veo cosas distintas en mí, confirmo que esto que estoy haciendo ahora, es lo que más quiero hacer en el mundo. Esperar a mi hijo, junto a su padre, disfrutar de la magia en todo, presente todos los días, salir a caminar, hablar, reírse, llorar, mirar la hoja de árbol con conciencia, el susurro del rio, la nieve, la irrupción de la primavera, la fuerza del sol, las tardes los tres en el parque cerca de la casa, las estrellas…
Es como si al lado de nosotros se preparara una fiesta, es una fiesta para la cual hemos preparado nuestros corazones y hay una certeza de que lo que ocurra ese día quedara sellado en nuestra alma, pero esta semana no hay urgencia, esta semana hay paz, ciencia y presencia.
Y yo solo quiero agradecer todos y cada uno de los momentos que hemos vivido hasta ahora. Todo el amor, el amor fuerte como una corriente que abunda, que sale por toda partes, lo fácil de estos días, todo es liviano, todo lo bello esta en lo simple y ordinario. Despertar, comer, ir a comprar, sentir calor, todo, todo tiene ritmo propio, no hay nada que hacer, solo hay que dejarse llevar.
Que nos lleve entonces la luna nueva a ese día donde, todos atravesaremos el túnel misterioso, de ser todo a ser algo concreto, de transformarse, de manera definitiva, siendo una unidad, sin divisiones.
Nuestra respuesta a ese paso es un si incontestable, enorme, definitivo, un si a la vida que esta vez se anuncio durante nueve meses y se instaló junto a nosotros para siempre.

Sera hasta la luna creciente entonces….

Grenoble, el primer día de julio del año 2008.


No hay comentarios: