viernes, 4 de julio de 2008

Alli y aqui

Hace varias semanas que pienso e imagino el día de tu nacimiento. Pienso en todo lo que has vivido dentro del vientre de tu madre, dentro de esa placenta que te acoge, que te quiere y que te cuida. En algún minuto u otro tendrás que salir, tendrás que dejar esas tibias aguas que te acarician, que te mecen.

Desde aquí escuchamos tus latidos, imaginamos tus pies, tus manos, tu panza, tus dedos, tu pelo, tu mirada. Allí, casi sin conciencia, descubres lo que hasta ahora es tu mundo propio, un mundo solo para ti. Desde allí, escuchas nuestras voces, sientes quizás nuestras manos, nuestra presencia.

Allí, mientras te chupas el dedo, nosotros caminamos hacia ti y sentimos tu enorme presencia. Aquí en casa, nos preparamos, ya te acariciamos, te queremos y te escribimos.
Allí, si hace una par de semanas te movías a tus anchas, hoy con menos espacio comienzas a sentirte algo mas grande. Das patadas, te mueves y te calmas con los movimientos de cuna que el cuerpo de tu madre te regala, lugar donde te sientes seguro y tranquilo.

Allí no sientes frío ni calor. Aquí, aunque tenemos ropa para abrigarte -ropa que te mandaran los tuyos de Chile- sentirás frío por primera vez. Pero no te preocupes, nuestras caricias, nuestro amor, nuestros brazos te cuidaran para que te sientas tan bien como allí.

Aquí te esperan las montañas, las plazas, el mar, el cielo, todos se preparan para recibirte. Las hojas, el mercado, los ríos, el trigo, tus familiares. Estamos nosotros, esta el elefante rojo que tu madre quiso tener en casa para ti, esta la cuna de mimbre que trajimos de Aarau y estas tú.

Hasta pronto...


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