El vivir en Grenoble ha sido una de las experiencias mas variadas de mi vida. Hemos conocido gente, costumbres que me han aproximado enormemente a la sensación de sentirme parte del mundo.
Me encanta Chile, protegido entre la cordillera y el mar, como aislado de todas las cosas que ocurren al otro lado de la montaña, sin embargo es indudable, que al estar acá he visto y aprendido cosas de las que tal vez ni me hubiese enterado en mi querido terruño.
40 días después del parto, las familias árabes acompañan a la nueva madre y a la guagua. Hay que ayudar a esta dupla, porque es cansador este periodo de adaptación, este conocerse y descubrirse cada día. Entonces generalmente el papá, la mamá y hermanos de la nueva madre vienen a alimentarla, le enseñan a hacer dormir a la guagua y recordarle miles de cosas que tal vez se heredan de forma intuitiva.
Santiago, Jorge y yo estamos a 40 días, del día aquel donde la explosión Yang de Santiago lo hizo presente en nuestras vidas. Decidido, directo, un rey de espadas, en casi 7 horas nuestro pequeño llego a nuestras vidas, poniendo un orden nuevo, reconfigurándonos, haciéndonos sentir como nunca, y al mismo tiempo, con una delicadeza única, como lo había hecho desde que se instalo en mi cuerpo.
Tuvimos la suerte de que parte de esos 40 días, los vivimos con Samita y Pepita, que vinieron a nuestro encuentro para hacer una pequeña "comunidad de Santiaguillo" donde compartimos esta intensa fiesta de vida. Vinieron, vieron y creo que en lugar de vencer, fueron fulminadas por la mirada de este Santiago, criatura de ojos sin par.
Cuando pasaron casi 30 días mi cuerpo se empezó a recuperar casi del todo. Es cierto que a veces todavía hay un poco de cansancio, pero es un cansancio energético. No hay día igual al otro, aunque se asomen tímidamente algunos horarios. Desde que Santiago esta aquí todos los días son diferentes unos de otros, días de descubrir cosas nuevas, en él, en nosotros.
Cuando pienso en los libros que te hablan de reconocer llantos en la guagua y señales, pienso en realidad que las guaguas son los seres más perfectos y abiertos. Una guagua esta abierta a lo que le propongas. No hay recetas para saber como le darás de comer, como lo vistes, como lo bañas, como juegas con él. La guagua deposita toda su confianza en ti y ahí vera uno que hace.
En la clínica, creía que me iba a hartar del desfile de matronas, enfermeras, nutricionistas y visitas. Un día, entró una señora ruda, una puericultrice. Yo estaba cansada y en un momento le dije que no sabia como hacer una cierta cosa, pero luego le dije que a veces sentía que no sabia hacer nada, me dijo: hágalo como lo sienta. Punto.
Y eso es, no puedes querer no equivocarte nunca, no puedes pretender manejar el cuidado, la relación, la existencia de tu hijo, porque eso se esta haciendo a cada segundo, entonces, solo hay que hacer, hay que actuar y los errores se corregirán y cada día que pasa integras mas cosas, esa presencia es parte de tu vida.
El Santiago es algo natural en nuestras vidas, es algo que tenia que ser y la magia ha permitido que este acá. Y eso ya esta aquí.
Están acá sus ojos eternos, están acá sus ruidos de pájaros tropicales, esta acá su llanto desconsolado a veces, esta acá su sonrisa grande y generosa, están acá sus pelos parados, esta acá su cuerpo tónico, esta acá su dulce olor a leche, esta acá su fuerza de viajero del espacio…esta acá porque en cada cosa pequeña y trascendente hay magia, esta acá porque si uno desea con fuerza todos los deseos de cumplen…esta acá porque hay vida.
Que un girasol se abra para celebrar estos primeros 40 días del resto de nuestras vidas.

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