miércoles, 18 de junio de 2008

Recta final

Aun le queda poco menos de un mes para estar dentro del vientre de su madre, unos cuantos días. Un par de veces al día, su madre se detiene frente al calendario de unos de los muros de la cocina y sin decir palabra alguna calcula los meses, las semanas y los días que han pasado y que restan. Yo sentado desde el salón, la observo asombrado de su paciencia, del amor con que se desenvuelve diariamente.

Por la mañana las frutas de la estación son sagradas, yo creo que nuestro hijo es fanático de la sandia. Por la noche, mientras yo comienzo a cansarme de la jornada frente al computador, con la música de Gotan Project o de Bordemar de fondo, la Galia hace sus estiramientos en la penumbra del dormitorio.

La matrona le dijo a la Galia que los recién nacidos están medios perdidos en este nuevo mundo sin límites. Sucede que si los ponen en el vientre de su madre, digamos guata con guata, ellos avanzan hacia el pecho de la madre, quizás siguiendo los latidos del corazón de su Mamá.

Son las últimas semanas antes del encuentro, y como ya es costumbre pongo unas fotos de la Galia: la primera aquí cerca del río de la ciudad y las dos otras en Aarau (Suiza), en la casa del Orlando.






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