domingo, 23 de marzo de 2008

Palabras de Arguien

Aprovechando que mi Sama me dijo que tal vez estaríamos reunidos todos juntos o al menos una gran parte, yo pensé que seria buena idea dictarle a Sama algunas palabras de despedida y de mis impresiones sobre este país que yo me imaginaba y que ahora pude conocer mucho mejor.
Pienso que viajar es una maravilla y por ahora que me lo paso en viaje o como que preparándome para otro tipo de viaje, el venir acá me vino de perillas. Pude constatar a través de todos mis sentidos si lo que decían Sapa y Sama era cierto. Es cierto en la verdad de ellos, pero también en la mía. Efectivamente las frutas y verduras tienen otro sabor y la insolencia del sol te hacen pensar que la vida acá es más radiante que allá.
También aquí estamos rodeados de montañas, las de acá son diferentes. Mientras Los Alpes son barrocos, acá la montaña parece una gran leona echada, buena y acogedora. Las líneas suaves del relieve, su desnudez estival me hacen pensar lo diferentes de las vestimentas nivosas que no abandonan nunca Los Alpes, también querido por mí porque creo que ya percibo esas montañas.
Me ha encantado pasear por allá y por acá, sentir a la gente de quienes también Sama me habla a menudo. El reencontrarme con mi abuela fue cachilupi, ya nos percibíamos pero ahora pude estar en su casa, fiel expresión de quien es ella misma, recogiendo un poco de todo lo que encuentra y prometiéndose siempre un tiempo para observar y ordenar lo que tiene. Pude estar cerca de mis dos bisabuelas y mi bisabuelo. También sentí de cerca la presencia de mi abuelo, cuando fuimos a despedirnos de su hermana, la tía Mireya, una pepa que me impresiono porque yo sentí que tenia claro el poder sanador del arte y sin decir nada acerco el arte a la gente y parece que esa gente que nosotros no conocíamos estaban medio transformados por esa experiencia.
También me he encontrado a mi abuela paterna, que me espera ansiosa y rejura que yo soy hombre. Yo me guardo mis secretos y esa verdad que solo he contado en sueños a mis padres esta pronto a develarse. Por mientras ustedes pueden seguir apostando pues a mi me divierte escucharlos llamarme “arguien” “arguiena” “juancho” “juancha” o hasta Jennifer, el nombre favorito de mi tío Pancho que también seria divertido, pero espero que el sentido común de mis sapas impida que ese sea el nombre por el que entre a este mundo. Eso si, el León puede seguir pensando que soy su hermano Joaquín y la Rosario que me puedo llamar Natalia, puesto que esos primos son gentiles y divertidos y finalmente me gusta que cada quien imagine lo que quiera, mas importante que saber es imaginar.
He podido estar con mis tías; sama ya me había dicho lo distinta que era cada una. Cada una tiene una música especial y cuando se acercan a mí esa música se siente de lejos. Hay músicas ligeras e imperceptibles, hay otras intensas y apasionadas, a veces alegres, otras mas decaídas o cansadas, pero siento que cuando cada una piensa en mi, algo las lleva a lo esencial del momento en que también cada una de ellas tuvo “un arguien” en su guata y vivieron cosas que las hacen mas cercana a mi mama, como mujeres de un mismo grupo.
Mis primos han tenido especial cuidado de notar mi presencia. Me encanta que la Cata siempre me salude y se despida de mi con un beso, me gusta su voz y comportamiento de gato, porque a pesar de que yo y Sama debemos alejarnos de los gatos, este gata-niña nos hace bien con su ronroneo regalón. Agradezco la preocupación de Sebastián, quien quiere evitar un nombre francés para mí, además de otras consideraciones y alcances prácticos que siempre le hace a Sama. Mis primos mayores, Octavia, Flo y Baltasar han sido especialmente gentiles con Sama y en su ley adolescente también me esperan y Sama a menudo me cuenta historias de ellos, cuando fue su turno de llegar a este mundo, me habla de ojos de uva, de manos de estrellas, de criaturas lindas y buenas que alegraron tanto la vida de todos con su llegada.
He visto a mis tíos, esposos de mis tías maternas también acercarse expectantes y curiosos, como esperando mi pronta incorporación a esta tribu de primos, conformada de 7 presentes y la presencia sutil de Clemente, al ahijado de sama. Todos, los ocho hacen parte de esa tribu donde a mi me toca el numero 9. Numero que llevo con gran gratitud, solo porque ese numero me gusta.
Del lado de Sapa, mis tíos están con el aire nuevo que están trayendo otros primos. He visto al Agustín, un primo Zen que casi llega prematuro, pero a punta de tranquilidad llegó a un acuerdo con su destino para llegar en el momento adecuado y también a la Francisca, una prima de terciopelo con ojos muy abiertos. Allá seré el numero 3, numero que igualmente me agrada.
Ahora que nos vamos a nuestro pueblo temporal, Grenoble, yo quiero agradecerles todos los momentos que hemos compartido en esta estadía, fue corta pero fue justa porque me llevo lo que vine a buscar y luego traeré cosas que aquí quiero dejar.
Dejando los Andes y volviendo a Los Alpes, yo sigo sintiendo que este espacio es algo grande y extenso pero sigue siendo una sola cosa, por eso no siento que me vaya tan lejos, siento que seguimos siempre conectados y yo también esperando el momento donde podamos estar frente a frente y nos saludemos con el corazón abierto.

Los quiere mucho, Arguien.

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